Un encuentro, el del sábado ante el Real Madrid (0-2), que pese a la derrota y los goles destacó por sus paradas y fue ovacionado por el público. Ese fue el primer y último encuentro de Pletikosa como jugador del Deportivo en Riazor (antes había jugado ante el Athletic de Bilbao en San Mamés), suficiente para que la afición coreara su nombre y él lo agradeciera durante el partido con aplausos y palmadas en el corazón dirigidas a los espectadores.

Después, fue manteado por sus compañeros y dio la vuelta al campo acompañado por uno de sus hijos.

"Lo más positivo que me llevo fue el partido del sábado, las emociones que tuve en ese encuentro. Sentí en el corazón, en el alma, que los hinchas me hicieron sentir grande aunque no participara mucho", comentó el guardameta.

 

"Fue un día grande para mí. Hay momentos en la vida que vas a recordar hasta el día que mueras. Obviamente, esta va a ser una de las cosas que llevaré a la tumba. Hace veinte años o diez días no podía imaginarlo mejor. Empecé a llorar, no es muy masculino, escuché: 'Pleti quédate' y fue muy emocionante", añadió.